A finales de octubre y principios de noviembre, es muy típico en el norte de la península celebrar el “magosto” o castañada. Se trata de fiestas que invitan a compartir castañas en comunidad y que se acompañan de las simbólicas hogueras y el fuego para su preparación. Aquí no tenemos estas costumbres, ya que nuestro clima no es tan frío, pero sí reconocemos el olor de castañas asadas característico del otoño…

Seguro que ya has oído que los frutos secos son una fuente muy saludable de vitaminas y fibra. Algunos, como las avellanas, las nueces o las almendras, contienen un alto porcentaje de grasas, por lo que suponen un aporte calórico extra. Sin embargo las castañas tienen un bajo porcentaje de grasas y azúcares, por eso no nos llenan tanto y se convierten en el fruto seco ideal para nuestros dientes. Además, las castañas son ricas en fósforo, muy beneficioso para fortalecer los dientes y los huesos.

Así que no te prives de ese cucurucho de castañas asadas que tanto apetece…