Las radiografías son de gran ayuda en el diagnóstico a todas las edades. En el caso de los niños, será el odontopediatra quien determine la necesidad de realizarlas para detectar caries entre los molares que no son apreciables a simple vista.

Debido a la anatomía de los dientes de leche, las caries se hacen visibles a la exploración, en muchas ocasiones, cuando ya se encuentra afectado el nervio, esto produce dolor, infecciones y hace más complejo su tratamiento; a su vez pueden implicar problemas para los dientes definitivos que están por venir.

Además, en las radiografías, podemos ver los dientes definitivos que se están terminando de formar, así como los dientes de más (supernumerarios) o la ausencia de alguno de ellos (agenesias), lo cual constituye una valiosa información de cara a realizar cualquier planificación terapéutica o preventiva.