¿Sabías que…? La lactancia materna promueve un adecuado crecimiento de los maxilares y estimula la respiración nasal del bebé. Durante la fase de succión y deglución intervienen una serie de músculos maxilofaciales que producen movimientos anteroposteriores de la mandíbula, y esto conduce a un avance mandibular y a una relación favorable con el maxilar superior. Además se refuerza el circuito de respiración nasal fisiológico con una correcta sincronización, lo que produce una expansión del suelo de las fosas nasales.

No debemos olvidar la higiene oral del bebé: debe realizarse después de cada toma con una gasa ligeramente humedecida o con un dedal de silicona.