La enfermedad por reflujo gastroesofágico y el incremento del uso de medicinas son, con frecuencia, causa del desgaste dental, además del bruxismo. Incluso el ataque de ácido es más erosivo que el propio bruxismo (hábito de apretar y rechinar los dientes).

El esmalte dental tiene una importante función en nuestra salud bucodental: es el encargado de proteger nuestros dientes del desgaste o erosión. Aunque es un material duro y resistente, es necesario que, igual que el resto de elementos que componen nuestra boca, tomemos las precauciones necesarias para protegerlo.

Las bebidas carbonatadas o energéticas y las frutas ácidas como las fresas, pueden contribuir a erosionar el esmalte dental, por lo que recomendamos esperar de cinco a diez minutos, tras ingerir el alimento o bebida, para comenzar con el cepillado dental. Las bebidas azucaradas bajan de forma drástica los niveles de PH en la boca, lo que deja el diente vulnerable a la desmineralización y la caries.

Por su parte, el reflujo gastroesofágico contiene ácidos muy corrosivos para el diente. Por lo que recomendamos evitar las comidas muy picantes o copiosas antes de acostarse, ya que éstas pueden generar mucho reflujo.