Todos los dientes definitivos erupcionan empujando a los dientes temporales (dientes de leche). El período de recambio dentario puede variar, no siendo motivo de preocupación que tarde un poco o incluso que ocurra antes de lo normal.

Pero puede suceder que algún diente definitivo no consiga salir y quede retenido en el hueso. Los dientes que con más frecuencia son afectados son los cordales (las muelas del juicio) y los caninos superiores.

Las causas más frecuentes son la falta de espacio para poder erupcionar correctamente, la carga genética, los traumatismos, la presencia de quistes o de supernumerarios (diente de más).

La presencia de dientes incluidos puede traer consecuencias como la formación de quistes o puede llegar a afectar a los dientes adyacentes.

Lo más recomendable es visitar al ortodoncista a partir de los 6-7 años, ya que con una radiografía de control se puede diagnosticar precozmente el diente incluido y estudiar el mejor tratamiento. Lo más común es que se haga tracción del diente con ortodoncia hasta llevarlo a su posición en la arcada.